miércoles 1 de septiembre de 2010

Hacer el planta

El 21 de julio del año 356 a. C un ardiente pastor de cabras reconvertido a incendiario carbonizó la majestuosidad del templo de Artemisa, una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo, con el único propósito de alcanzar in rectum vias el panteón de los célebres, fuego y cabronerío mediante. Su perturbado proceder ha dado nombre a otra de esas absurdas patologías tan estimadas en los ambientes académicos de la psicología: el complejo de Eróstrato, trastorno según el cual se busca sobresalir, intervenir, figurar, distinguirse y, en definitiva, ser el centro de atención a toda costa.

Los actuales y numerosos condiscípulos de Erostrato hallan tizón y leño a su fogosidad en las populares covachas que les procura la modernidad cibernética. Basta dar una vuelta por Facebook para aterrorizarse ante las lumbres fatuas de sus usuarios y el cabronerío de la disputa que acontece renovadamente: manifestar que cada cual tiene la pira más grande y la afinidad más puta. Si los apasionados fogueros de la red social no hallan justo castigo a sus impertinencias erostráticas es simplemente porque la cultura de chichinabo  que nos asiste ya no crea templos a Diana que puedan incendiar con tal de figurar. Pero no sólo en la red, también en las universidades, discotecas, lugares de trabajo - y que decir de los círculos artisticoteatrofaranduleros- el mal de Eróstrato se propaga veloz como el fuego. 

En las antípodas de este mal obrar tan comúnmente practicado hoy en día se encuentra la libido nescire, esa pasión por el anonimato de los estoicos, que en casos -léase Salinger- se torna obsesión. Los aquejados por esta pasión, al contrario que esa suerte de afables pirómanos erastróticos ya descritos anteriormente, no ambicionan dejar huella ni imprompta alguna en su paso por los escenarios mundanos. ¿Y que clase de seres vivos discurre sin dejar huellas sobre el suelo que les da cobijo demostrando su gallardía, discreción y supremacía sobre otros reinos sinó el reino vegetal? Hay casos, como el de Rimbaud, en el que tras una breve temporada en los fuegos del infierno de la apariencia, uno pasa de basar su existencia en sobresalir a centrar su devenir en la fuga y el disimulo (aunque eso suponga fugarse a Abisinia, traficar con armas y/o mudar las piernas por calabazas cancerosas).

Pero volvamos al tema que nos ocupa, la superioridad del reino vegetal sobre el reino animal. Para demostrar esta epifanía diamantina debemos forzosamente recurrir a Javi, caracterizado para la ocasión del malogrado macarroni Nick Molisse, quien nos muestra la luminaria verdad de su mayéutica en un paseo campestre.

-Observad atentamente el entorno y responded que veis.
-...¿Plantas?
- Así es, pero ¿qué clase de plantas?
- Em...¿Helechos?
- Decís bien, pero no tan importante como lo que veis es lo que no veis, y ¿qué es lo que no veis mentecatos?
- um....esto...¿Dinosaurios?
- Ahí habéis hablado con tino y pertinencia. Tal vez debiera recordaros que los extintos dinosaurios fueron otrora contemporáneos de los vivarachos helechos, plantas prehistóricas, cuya presencia y labor silenciosa nos muestra la eficacia de '' hacer el planta'': amparándonos siempre en el estoico, casi búdico, principio de que no hay nada que con no hacer nada no se solucione del todo. Y ahora reflexiona tú Armatostenes sobre el motivo de tu próximo ascenso y pertinente subida de sueldo. ¿Acaso no ha sido tu pericia en hacer el planta, esto es permanecer sentado cual marmolillo en calle peatonal sin hacer absolutamente nada durante años, el motivo de la buena consideración de que gozas no solo entre los próceres del laborio, sino también, y más importante y meritorio entre el bando de las cuñadas y de los suegros? Tu bendito inmovilismo plantil ha hecho de ti parte del paisaje agradable y familiar con el que otros gozan. ¿Quién podría prescindir y menospreciar la inocencia inofensiva de aquel que se ha decidido a hacer el planta?¿Quien no decoraría su vida con una planta?

Y es que ciertamente el visionario badiense nos recuerda que los animales, como las personas acuden a su pitanza diaria dóciles y, a excepción de los gatos, son todos usceptibles del amaestramiento, capaces de vender a su abuela por un plato de lentejas y de hacer las más absurdas e inverosímiles piruetas por el premio de una caricia, mientras que la orgullosa dignidad de las plantas les hace exigir su alimento calladamente, prefiriendo morir antes que levantarse y dejar su tiesto en pos del agua, que es con la luz el unico sustento de su elegante fotosintetizar. Espero que tras esta entrada, comiencen a ser más habituales actitudes vegetales y conversaciones triunfales del tipo: 

"-Me han subido el sueldo
-¿Como lo has conseguido?
-Hice el planta"

Amén!

11 comentarios:

  1. Habermas es un cactus

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  2. Sigo tu blog desde hace tiempo y las entradas son cada vez más geniales y delirantes. Siento mucha curiosidad por quien debe de haber detrás de estos textos.

    LaOsaMayor

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  3. ¿Tienen alma las plantas? Los animales, aterrados ante lo que se les avecina, aún maldicen al Santo Padre por la faena de haberlos proclamado dotados de alma; el afán recaudatorio se exacerba como una fiebre ¿Se salvarán las plantas de este infame holocausto espiritual o también ellas, arrancadas de su tiesto y de su plácido ensueño vegetativo, serán arrojadas a esa espantosa promiscuidad de la existencia?

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  4. no me dice mucho lo k leo, seré yo

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  5. de su tiesto y de su plácido ensueño ??

    ES K ALGUNA PLANTA D EST MUNDO KIERE ESTAR EN UN TIESTO!?

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  6. 1. ¿Hay plantas en otros mundos? ¿Hay otros mundos? ¿En qué mundo vives?
    2. ¿Tienen querencias las plantas? ¿Quieren querer o que se las quiera? ¿Hay quereres que matan? ¿Te planto o me plantas?
    3. ¿Es el mundo un tiesto? ¿Somos un tiesto?¿En tu tiesto o en el mío?

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  7. Exceptuando a los trífidos, y otras plantas de ficción, los vegetales enraizan en su tiesto y en el plano moral actúan como los hombres: cuanto más ansían elevar sus tupidas ramas hacia la luz tanto más profundamente hunden sus raices en las oscuridades de lo profundo. Las plantas de otros mundos, como las plantas de los pies, deben amar sobretodo el suelo, lugar no tan justipreciado como el cielo pero mucho más dispuesto a socorrer al derrotado y a evitar que el que está cayendo caiga aún más bajo. Tampoco les importa que las dejen plantadas...de hecho todo se las trae floja, son elegantes y tienen buena planta.

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  8. PLANTO POR UN PLANTÍGRADO DESTIESTADO

    Ah, terribunda torba de silencio y hematíes
    que en tu seno vermiforme ahora glosas
    el sazonado grumo de su gentil pedículo:
    séale tu limo, hermana, lucio alitonso y flébil
    y leve le sea tu emplomado tul de regalías,
    al que fue del tiesto testa y gallardura,
    del verde esméril pubicundo tallo de alegría.

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  9. Tácito, aunque no etílico, vegetaba en el tibio protoplasma de la inexistencia. Yerran ciertamente quienes menosprecian el no proclamado esfuerzo de negarse a la premura de lo dado, de negarse no tanto a ser, como a tener que ser, o no ser. Confunden la nobleza de un silencio augusto con la claudicación de un alma pusilánime. Así, transfigurado en clorofílicas ensoñaciones, bebía de la luz la sangre acibarada y melificaba en un sopor extático el diamantino don de su espléndida inmovilidad .

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  10. Háblenos del primo Sr. Armatóstenes. Es de imperativo familiar.

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  11. Ambigüedad lingüística ¿¿¿¿eh???? Con que Dr. Menacho,¿Ehhhhhh?

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