viernes, 17 de septiembre de 2010

Primicias

Hoy, zozobrado por la aflicción y la congoja que me ha provocado la noticia de que en determinadas facultades de Filosofía los dóminos y dóminas institutores de las preclaras asignaturas Filosofía del lenguaje y Teoría del Conocimiento ni domeñan la lengua ni demuestran posesión de conocimiento alguno, he sido acariciado por la remembranza de aquellos distinguidos profesores de antaño que sí eran sabedores de la responsabilidad que comportaba el ejercicio de su oficio: la transmisión del conocimiento y la labranza de las vetustas mentes de aquellos diletantes jóvenes de refulgente disposición que fuimos cuantos hicimos el ya fenecido el BUP y COU.

Un profesor de, pongamos por caso, Geología hubiese preferido arder en la pira inquisitorial de los peda-gogós próceres de la reforma antes que comulgar con oligofrénicas teorías sobre la economía del lenguaje y admitir la existencia de "las piedras". Y es que todos sabemos que el vocablo piedra es desdeñable por impreciso, y sustituible siempre por voces más refinadas y sutiles como: canto, china, guijo, guijarro, aerolito, cascajo, grava, quijo, casquijo, chusco o pedrusco. No es lo mismo que una cosa te alcance la cabeza a que te la alcance otra, como tampoco es lo mismo ser instituido como primera piedra de una iglesia a serlo como primer chusco, o como primer canto rodado (esto último  hubiese cambiado la historia de occidente).  De la misma manera, no es lo mismo subir montañas -cosa propia de analfabetos y pazguatos rozagantes- que remontar colinas, escalar collados, encaramar lomas, trepar oteros, coronar altozanos, encumbrar montículos, elevar cerros, pujar alcores o encarar prominencias -ocupaciones mucho más preciadas y propias de Bachilleres y de sonoridad bastante más épica.

Alguien podría pensar, equívocamente, que esta instrucción en la pertinencia del uso exacto del lenguaje de que disfrutamos los del 77 es el motivo por el cual ninguno de nosotros se extrañó, en aquella clase de Física nuclear, de que el profesor permaneciese callado durante 20 minutos delante de su audiencia mientras buscaba infatigablemente el adjetivo exacto, la invocación certera, la palabra mélica que conjurase y describiese perfecta y unívocamente a aquellas misteriosas partículas fundamentales conocidas por quarks.  La verdadera razón por la que nadie rió en mi clase cuando después de minutos de carraspeos, fruncimientos de entrecejos, paseos nerviosos y expectoraciones el profesor alzó el dedo en admonición eurekastica y afirmó: ""ya lo tengo!! los quarks son ….PEQUEÑOS" es que esta historia nunca sucedió en mi clase, sino en la clase de mi otrora jefe. La Delicias se encargó de recordármelo el otro día, rapsoda toda ella, afirmando que ni el ajo se repetía con tanta frecuencia y variación como mis dislates, y es que mi desmemoria episodial me había llevado a contarle la misma anécdota por enésima vez con idéntica narración, pero con personajes cambiantes. Y la pregunta que elevo ahora mismo desde este blog innecesario es la siguiente: ¿Acaso tiene alguna importancia quien protagoniza una historia cuando la historia es en si misma reveladora y edificante más allá de su dramatis personae? ¿Alguien puede afirmar que he mentido al apropiarme una vivencia de mi jefe sin asegurarse previamente de que mi jefe no es también otro traicionero usurpador?

Humildemente creo que todo el mundo tiene un primo que tiene un vecino cuyo cuñado conoce a un señor Pérez al que le pasó un día alguna cosa. Cuando la noticia de lo que le ha pasado al señor protagonista de esta aciaga entrada se transmite de boca en boca, advertimos con desvelo que si bien, en el mejor de los casos, el suceso narrativo en cuestión se ha conservado inmaculado, el numero de actuantes pasivos sin ninguna relevancia en la historia que aparecen en el preámbulo se ha multiplicado inconmensurablemente. El antaño señor Pérez, protagonista de una historia, ha pasado a ser un señor oscuro y desdibujado, conocido como "el vecino del cuñado del abuelo al que cuidó la hermana de la novia de un amigo del camarero de aquel bar al que suele ir el hermano de ese tío que es medio tolaino" al que nadie, y digo nadie, conoce. Es decir, ha perdido cualquier posibilidad de identidad. ¿Porqué no inventarse pues la existencia de un primo, llamado Mi Primo, que protagonice todas las historias y cuya identidad no mude en la cadena de transmisión del mensaje? Al señor Pérez le importará tan poco el hurto de Mi Primo como el hurto de ese otro cenaoscuras que es primo del abuelo del camarero….etc con quien no debe sentirse en nada identificado.Y al fin y al cabo a cualquiera de mis primos, o a cualquiera de las tuyos, les importa un bendito carajo lo que vayamos por ahí contando de ellos. En mi particular caso el trato que tengo con mis primos es tan escaso como el que tengo con el señor Pérez…y pienso en este momento privilegiado que me contempla que precisamente todo esto debe explicar la etimología de la palabra primicia: cosas que le han sucedido a Mi Primo.

martes, 27 de julio de 2010

Insultos Españoles

La jerga íbera se determina por la amenidad y abundancia del léxico agraviante y por la gallardía y viveza de su enjundia. El insulto castellano es directo, franco, audaz y de rápido escarnio; y nos procura profusos instrumentos para iniciar la ardua tarea de retratar con la máxima precisión y probidad a nuestro mal amado Habermas, ese granuja disculpable, musa de esta bellísima composición que os ofrezco para que musiquéis a vuestro antojo y entonéis en momentos de desesperación o júbilo.
Oh tú, Habemass…

Eres un asnejón putiliendre
de estulta bobalía,
un gaznápiro masturzo 
de bucéfala ordalía.

Un mangurrián peinaovejas,
un impotente actor porno,
el tontivano aprendiz
de viceberzas  de Adorno.

Eres yaro y tuercebotas,
fuñique y pelafustán,
ere múcula de zángano,
mamacallos y haragán.

Coro
¡Qué pavisoso saramugo!
¡Qué bucéfala putarra!
¡Qué tontucia la del jimbo!
qué abobada su panarra!

Eres rucio sin aliño,
tramoyero y boquicerdo,
eres perito de tonto
y catecúmeno de lerdo.

Eres funesto y adverso
émulo de pensador,
eres bobo empedernido
y enemigo de este blog.

Pavisoso y archipámpano,
muerde almohadas y culín,
xilófago tragasables
de la extirpe de Caín.

coro
¡Qué pavisoso saramugo!
¡Qué bucéfala putarra!
¡Qué tontucia la del jimbo!
qué abobada su panarra!

Dejen comentarios y añadan estrofas.

miércoles, 7 de julio de 2010

Notas sobre Lucía Joyce

Me da mucha pereza escribir, pero más pereza aún me da explicar lo que escribo. Dadas las numerosas peticiones recibidas para que me explique un poco, me dispongo a explicar el primer párrafo del escrito de ayer. Si no tenéis suficiente, os jodeis y os alfabetizais!! Que es esa ignominia de decir que hablo sin decir nada y que nada en el texto anterior tiene sentido???




1. "Cristianada Lucía en bastardía"


Lucía Joyce nació como hija bastarda, y hasta alcanzada ya la mayoría de edad no supo que sus padres no estaban casados. No había sido, por tanto, cristianizada tras su nacimiento. El impacto de la noticia en la psique de Lucía fue tal que Joyce y Nora tuvieron que proceder inmediatamente a las nupcias para dar reparación a la afrenta cometida. Utilizo cristianada por ser la negación-deformación de cristianizada, que contiene la palabra nada, que es lo que significó Lucía para todos, menos para mi (que la amo en la distancia porque era una fatalidad). Cristianada se podría leer también Cristi a nada, osease, a nada de Cristo (es decir, casi Cristo) pues por lo que sabemos, también Cristo fue un hijo bastardo (¿Acaso hubo nupcias entre María y Dios?) hermanado en santidad y en vía crucis terrígeno  con Lucía.


 2. "Por las ofuscaciones oculares del Padrón"

Así que la inscriben en el Padrón  por ceremonia civil. La ofuscación del Padrón es propia de la institución  dedicada a inscribir, registrar, denotar, designar y conjurar aquello que es indesignable e inconmensurable (como es el caso del ser humano) con una triste articulación de sonidos llamada nombre,  a la que tendrás que responder de por vida y que no solo acabará conformando tu personalidad, sinó que se convertirá en tu identidad misma. Además, aquí, Padrón es el superlativizado Padre. Las ofuscaciones oculares de James Joyce, padre de Lucía, se refieren a su ceguera progresiva. Ceguera en un sentido metafórico y en un sentido literal. Joyce tenía el temor de transmitir su falta de visión a sus hijos, por eso la llamó Lucía, para que el nombre se convirtiera en una suerte de talismán de luz que alejara  la oscuridad de los ojos de su primogénita. La ceguera en el sentido metafórico se refiere a la incapacidad de Joyce para apearse de sus principios, manías,  supercherías o fanatismos anticatólicos característicos de todo exjesuita, incluso ante los ruegos de sus más allegados.



Antes de negarse a casarse haciendo bastardos a sus hijos, Joyce se había negado a rezar por su moribunda madre ante los ruegos desesperados de esta. Hasta los más iconoclastas anticlericales siempre le censuraron a Joyce semejante falta de humanidad (o de visión de la humanidad) y el mismo Joyce recibió la visita del fantasma de su lastimera madre en numerosas ocasiones y recordó aquel triste suceso toda su vida con remordimiento y culpabilidad.



3. "Rebabatizada Asombrosalviaje"

Por dos veces Joyce intervino en la designación de su hija. Él eligió su nombre y también su apodo. La primera vez se guió por sus fantasías y supersticiones, la segunda, por un afán en alterar la realidad mediante juegos lingüísticos de los que ni su propia hija escapó. No tuvo bastante con decidir su nombre una sola vez atendiendo a sus miedos y supersticiones, sinó que tuvo que darle un segundo nombre: Amazing Wilde.


La traducción al castellano: Asombrosa Salvaje también contiene una míriade de sentidos paradógijos ocultos. Me tomo la libertad de alterar la versión castellana de su nombre y designarla con  Asombrosalviaje. En Asombrosalviaje encontramos asombrosa salvaje, como era conocida en la familia joyce, y también asombro salvaje, que se ajusta sorprendentemente a la descripción clínica del hebefrénico maniacodepresivo, pues pasa por fases de depresión profunda catatónica (y ya se sabe la cara de asombro de los catatónicos… boca abierta, ojos perdidos en el infinito..etc) y fases maniacas caracterizadas por compartamientos extremos y salvajes. En Asombrosalviaje también encontramos asombroso viaje, que es la mejor manera de describir el viaje a las profundidades de la mente de Lucía. Lo más sorprendente es que tambiém encontramos un criptograma: ambrosia o vejal.


No sorprende demasiado la aparición del nombre del alimento de los dioses del Olimpo, cosa esperable en tanto que lo que hace eternos a los Dioses es el lenguaje, la transmisión del conocimiento de sus existencias, y este era tambien el alimento de la polígota Lucía. Lo que escalofría es que vejal nos refiere a aquel cantar que se ajusta tan bien a Lucía Joyce.

"que el cerebro y el hierro se fundan en vientre de vuestro vejal, ciegos vamos sin armas que escudan nuestros pechos que sabrás vencer".

Lo de rebabatizada es solo juego de palabras joyciano con babas y con bautismo. En el  bautismo, el agua, como elemento de purificación y vida, moja la cabeza del bautizado; como joyce moja con su baba incestuosa la testa de Lucía. Baba en sentido literal y en el sentido figurado. Si la baba es una secreción de la lengua, también lo es en cierto modo el lenguaje, y en consecuencia las ideas (y aún más las ideas sobre el lenguaje). Así pues nos hallamos ante un padre incestuoso, besucón y algo baboso que atornilla tambien las secreciones nouménicas de su lengua en la cabeza de su hija. ...Hay quien dice que james joyce estaba tan fascinado por Lucía como Lucía por  supadre. Él la consideraba una verdadera luz esplendente y mantenía una comunicación cifrada con ella en un lenguaje secreto de multiples lecturas parecido a lo que se lee en el Finnegan's Wake. Por lo visto, Lucía llegó a superar al propio padre en el dominio de este idioma secreto, pero con un alto coste personal: la hebefrenia. Cuando James Joyce le comentó a Jung que Lucía era capaz de llegar más allá de lo que él era capaz, Jung repuso: sí, con la diferencia que en esas aguas en las que usted nada, ella se hunde.



Esto lo menciono más adelante en "allá donde él nada ella se vence en salobres, como inquiere Jung". Así pues, Lucía fue rebabatizada dos veces, dos veces le fue impuesta y de dos maneras una identidad ficticia creada por la fabulación del propio Padre.






4. "Por afinidad entre el dedal de Estevanus y la flatosa flor de seto"

Dedal Estevanus es una deformación de Stephan Dedalus, el protagonista del retrato del artista adolescente (alter ego de James Joyce) y Flor de Seto es el nombre que utilizaba james joyce para referirse a Nora Barnacle. Lo de flatosa lo añado yo haciendo referencia a esas cartas subidas de tono entre los dos en las que Joyce, algo coprofágico, hace mención a la delicia sonoro que son para el los pedos que Nora expulsa durante el fornicio. Parece ser que por cada envestida del Bardo, ella soltaba un pedo breve y sonoro. Así pue,s la relación entre los padres son en buena parte causa del tormento de Lucía, que el propio Samuel Beckett atribuía a que Lucía nunca pudo desarrollar su propia historia vital puesto que formaba parte de una historia mucho mejor que la propia: la mítica  historia de James Joyce y Nora Barnacle.

5. "Nació bisoja Joyce Barnacle"

Ciertamente, Lucía no nació ciega, pero sí bizca. Su estrabismo le acompleóo grandemente en vida; perturbó su psique y su capacidad de relacionarse. El drama del bizco no es simpelmente el estético, al no poder saber cuando habla con nosotros un bizco,  muchas veces este no recibe respuesta a sus interperlaciones. El bizco no es consiente de que la causa de nuestros silencios para con él es la poca empatia que sentimos ante aquel con el que es ocularmente imposible cruzar la mirada, por lo que se vuelve susceptible, introvertido y ensimismado, cuando no depresivo y esquizoide.

lunes, 5 de julio de 2010

Lucía Joyce: ¡El artista soy yo!


Cristianada Lucía en bastardía por las ofuscaciones oculares del Padrón y rebabatizada Asombrosalviaje por afinidad entre el dedal de Estevanus y la flatosa flor de seto, nació bisoja Joyce Barnacle...Amor patris, objetivo, subjetivo, genitivo... 


Lucía debió de ser realmente asombrosa por azuzar el espanto de ese embotado voyeur que era Joyce –y salvaje lo es cualquiera que baile en bidimensional–, pero el seudónimo Asombrosalviaje, con el que le obsequió su padre, también contiene una remembranza nostálgica de viajes por piélagos de sal, criptograma arcano que refiere también al ambroso manjar umbroso de los Dioses olímpicos. Y aquí uno imagina a Joyce nutriendo a su vástaga con el néctar que ha robado a los conspicuos eternales, hasta cercenarle la lengua y escindirle el cerebro, que cerebro, en restitución de Babel. Babel-Babet-Bapte … osease, Bautizar-Babatizar-Babytizar…Habemus hibris… Hebifrenia: Enfermedad del adolescente, acaso la Babyzación de un alma. Portraid of the artist as a young man,  as a young dog. Realmente el artista es la adolescente Asombrosalviaje, y no la jactanciosa casuística jesuítica del artífice padre… blasfemo y fanático… más fáustico que fáunico… y arquitecto lingüero. ¡Míralo! The Walrus.

- The walrus? La foca?
- No, the wall rush.
- Como entonces? John lennon referia a Joyce y no a Carroll? 
-Claro, también hay focas joycianas que gritan GOO GOO G'JOOB, focas pardas que caen de muros… the gold rush- the wall rush- the walrus… la fiebre del oro, la fiebre del muro, la foca febril.
-Ah ya! la foca parda…el gordo Malachi Mulligan…Sí, nos vamos entonando.

Cuando Lennon cantaba, all together sonaba siempre a all to get there-all to get dark. Algo asi como…que todo el mundo se ponga ciego-que todo el mundo se vuelva oscuro, que es lo que pasa cuando Finnegan  se cae del muro y muere por borrachera, antes de resucitar cuando le dan un trago -y en ese muro encontramos el punto de convergencia de las paralelas oculares de la estrábica Lucía, que es donde intersecta la percepción y la conciencia -. El Wake de Finnegan es tanto wake como awake, es tanto funeral como despertar. Muere Finnegan y despierta la conciencia del cosmos en su primer día. El cosmos despierta de la pesadilla de la historia. Bob Dylan entiende de lo que habla Lennon y le envía un mensaje en cifrado con Ballad of a tin man, pero John no se queda con la copla…¿pero no habías leído Finnegan's?…Sólo por encima…Yo sólo por debajo…bastante por debajo.

Es pues Lucía Joyce la de three quarks for Muster Mark? o acaso es el Three quark for Mister Mark? quizá Tree quark for Montser  Mark? o acaso la Juana de Arco de Three quack for must erm arch…refiriendose a un personaje que siempre procura no ser visto ni conocido, acaso para no ser el rioveidele de la incomprensión, el riverrruns vico acomodicio. Es esta la dificultad: la plétora de profusión y el magisterio de desmenuzar, convencer e intranquilizar… o matar. Es como cortarse el pelo pidiendo en realidad sólo que te entretengan con el espejo quebrado de una sirvienta, que és una buena imagen del arte irlandés… y de ahí que sus obras sean comedias comoditicas comicas-cósmicas-conicas y los lectores sean vectores-sectores-actores a la vez que los críticos cítricos-cristicos-crípticos…y el escritor convertido en espectador expectante-expectorante-expurgante... Es esta la gran revolución literaria de Joyce. Dicen que reía de sus ocurrencias hasta irse por flatulencias viendo desarrollarse la comedia de los críticos, diletantes y pedantes. Él mismo era pedante, cabizabundo y meditabajo in vias rectum: por la via recta... por la via del recto.

En cualquier caso, fue el espíritu santo quien le dictó el Finnegan's wake a través de Lucía, pero allá donde él nada ella se vence en salobres, como inquiere Jung.  Es el retozo de Lucía y no la pluma de James quien libera la cognición de la apreciación. Por eso Lucía grita "EL ARTISTA SOY YO". Claro que la ingresan en un psiquiatrico porque Beckett la impugna afirmando que está muerto, aunque bien que después mariposea en vientres ajenos… al menos cuando cruzó la frontera, no iba solo.
Y no digo esto porque la hebefrenia advenida de Lucía me recuerde a Nijinsky, ni porque la imagine como una coreografía bidimensional y crispada del esotro, sinó porque me consta  que fue el correo de las grafías herméticas remitidas al Bardo James. En fin… porquerías de no invitados a la fiesta ¿Que fiesta? …La que organiza esta!

Para desencasillarme  hubiese experimentado en propias carnes el drama de Lucía. Y el del padre de la regia paliza. Después de esta aventura me interrogo ¿qué ha pasado que no guardo ningún reproche? Constato que todo el asunto se ha evacuado, el cuerpo resulta como una mondadura, lo siento como cáscara que cae. ¿Qué hostia nos indica esta escena? Hemos asistido a una misa singular donde el pan de la vida se sacraliza y se transubstancia. Lo ordinario es el material homérico y el tiempo, el ritmo y fluir de un jornada donde se concentra la reexpresión vital. No sólo se indica lo que pides sino para que lo pides, en el sumen de la síntesis... tijeras! Esa es la clarividencia, que ineluctablementa la modalidad de lo visible… y la causa del despeñamiento de destronado Finnegan desde el terco muro que se justifinculca en publico de uno a uno sin recibir respuesta… y por eso un día también tú puedes arrancar el teléfono de la pared y gritar estrábicamente:  El artista soy yo!

sábado, 5 de diciembre de 2009

¿Quién no odia a Sartre?

                          



Sarte dijo de Céline:

«Tal vez Céline sea el único que permanezca de todos nosotros»



En la Francia ocupada del 1948, Céline recibe en su casa de campo la molesta visita del hipócrita Sartre, feo todo él como un malvavisco y tonto como un escarpín de doncel. El especulativo Sartre ruega a Céline que utilice su influencia en el Partido Nacionalsocialista para interceder por él a fin de que le permitan publicar su obra. Céline responde con fastidio a esta prerrogativa; en realidad, no tiene ningún ascendente sobre el partido y, en todo caso, sólo puede compartir con el Fuhrer el antisemitismo. A fin de cuentas le envía a pedir favores a otra parte, es decir, a la mierda.

Una vez liberada Francia, Céline cae en la desgracia del ostracismo y la repulsa; Sartre aprovecha la estigmatización a la que ha sido sometido el malogrado Ferdinang para vociferar desde su conocido periódico "Les temps modernes" que: “Si Céline pudo sostener las tesis socialistas de los nazis es porque le pagaron” ("Retrato de un antisemita" 1945).


Céline reponde:


"No leo mucho, no tengo tiempo. ¡Demasiados años perdidos en tantas tonterías y en prisión! Pero me presionan, me ruegan, me molestan. Es imperioso que lea, parece, una suerte de artículo, el Retrato de un antisemita, de Jean-Baptiste Sartre (Les Temps Modernes, diciembre 1945). Recorro esa larga tarea, le echo un vistazo, no es ni bueno ni malo, es nada, pastiche… “A-la-manera-de”… Ese enano de J.-B. S. leyó l’Etourdi, l’Amateur de Tulipes, etc. Quedó prendado, evidentemente, no sale más… ¡Siempre en la escuela este J.-B. S.! siempre con los pastiches, “A-la-manera-de”… También a la manera de Céline… y de muchos otros… “Putas”, etc. “Cabezas de recambio”… “Maïa”… Nada grave, por cierto. Arrastro en el culo una buena cantidad de esos “A-la-manera-de”… ¿Qué puedo hacer? Sofocantes, rencorosos, cagones, traidores, semisanguijuelas, semitenias, no me hacen ningún honor, no hablo nunca de ellos, eso es todo. Progenie de la sombra. ¡Decencia! ¡Oh! No le deseo ningún mal al enano J.-B. S. ¡Su destino ya es bastante cruel! Ya que se trata de una tarea, yo le habría dado con gusto siete de veinte y no se habría hablado más del asunto… ¡Pero en la página 462 el soretito me desconcierta! ¡Ah! ¡El maldito culón podrido! ¿Qué osa escribir?"
 (...)
"J.-B. S habla evidentemente de sí mismo cuando escribe en la página 451: “Este hombre teme cualquier tipo de soledad, tanto la del genio como la del asesino”. Comprendamos qué quiere decir… Basándose en la fe de los semanarios J.-B. S no se ve sino como un genio. Por mi lado, y basándome en sus propios textos, me siento forzado a ver a J.-B. S como un asesino, e incluso mejor, como un maldito alcahuete, un repugnante, asqueroso, inmundo soplón, un cana con anteojos. ¡Ya me empiezo a embalar! No corresponde a mi edad, ni al estado en el que me encuentro… Iba a concluir ahí… asqueado, listo… Reflexiono… ¿Asesino y genial? Hay casos… Después de todo… ¿Será quizá el caso de Sartre? Asesino lo es, quisiera serlo, entendámonos, ¿pero genial? ¿La caquita que está en mi culo es genial? ¿Hum?… Vamos a ver… sí, cierto, eso puede hacer eclosión… dispararse… ¿pero J.-B. S? ¿Esos ojos de feto? ¿Esos hombros mezquinos? ¿Esa busardita? Tenia, seguro, tenia humana, ubicada donde ya saben… ¡y filósofo!…"


¿Quién no odia a Sartre? Al que no sienta, cuando ve su foto, la emoción humana y básica de la aversión, le concedo cinco minutos de mi propio tiempo para insultarle desde aquí. Acercaos cabrones.

Sartre, eres una tricotosa alepantada, un andova comeculos, un garabato mal hecho, un dibujo inanimado, una rana sin ancas que aprovechar. Ni en Filosofía se te tiene en cuenta. Eres el mayor cero a la izquierda (y a la izquierda estabas) que nos ha dado la humanidad. Eres el Señor de Bovuoir, eres la falda que le destapó la rodilla, eres un ser que ni siquiera es. Muérete todas las veces que puedas....ya que siempre has estado en lo del morir.


 

martes, 1 de diciembre de 2009

Relato antierótico






Todos odiamos a Habermas



El laberinto de espejos del parque de atracciones de Montjuic siempre decepciona: pocos espejos, mal colocados y llenos de huellas dactilares. Así, uno no consigue experimentar las sensaciones picnólecticas tan anunciadas en esta atracción crepuscular...Pero, ¡ joder! con todo esto, aquel enano furtivo se las arregló para multiplicar su imagen por millares y, incapaz de discernir de que retrato especular me llovían todas aquella somanta de hostias, no pude defenderme de su ataque.

Conocí a aquel enano microcefálico mucho antes. Formaba parte de una comparsa bizarra que había reclutado en una de mis excursiones por el fantasmagórico barrio del Raval. A saber: un percherón circense, un fakir llamado 'el estómago', el ya conocido enano microcefálico con elefantiasis genital y un panel de abejas. Cuando Ella abrió la puerta y me vio en compañía de tan singular séquito comprendió al instante que sus ruegos secretos por introducir novedades en sus relaciones íntimas habían sido escuchadas.

Todo había sido culpa del café. Al principio me incomodaba que me acompañase a tomar el café. Sentía que mi media hora sagrada de descanso era perturbada por sus conversaciones insulsas y los continuos reproches al proceder de su novio...Pero, ¡ah, amigo!.. .cuando le dio por tomarme como confidente de sus intimidades de alcoba la cosa cambió. Sus confesiones trasladaban mi mente a jodiendas bruñidas y follamenes lácteos.
Un día me dijo:
¿Y a ti? ¿Cómo te gusta que te chupen la polla?
Aquella pregunta lo precipitó todo; quiero decir que me corrí sobre el café, después cortado. No fue lo inesperado de la pregunta en sí lo que justificó mi deseo de subirme de un brinco sobre la mesa y de masturbarme públicamente como un maniaco hasta derramarme en su boca, fue lo de usar los términos chupar y polla juntos en una misma frase. Lo espontáneo de aquel vocabulario soez en ella, de ordinario cándida en su timidez, fue lo que hizo crujir mis vísceras meníngeas. El uso de aquellos vocablos fue una evidente provocación a partir de la cual mi café diario se convirtió en mi quimera y mi cruz.
Mi deseo hacia ella fue creciendo y creciendo. No pudiendo dar satisfacción natural a mi deseo en su momento propicio, esto es justo cuando surge, la naturaleza de éste fue envileciéndose. Mi anhelo inicial de tenerla desnuda ante mi, de contemplar y admirar su cuerpo, de lamer sus aureolas y chupar sus pezones -quien sabe si también succionarlos y morderlos cual infante destetado-, de besar su sexo húmedo y de hincar mi tornillete fálico en su sacrosanta caverna venusiana....fue tornándose en sórdidas inmundicias de las que mi mente no pudo escapar. El anhelo contenido se volvió lúbrica codicia.

Ya no me bastaba con verla desnuda, tantas veces la había desnudado mi imaginación que ya no se deleitaba en su culo si no estaba decorado por un tulipán convenientemente introducido en el ojo del mismo. Igualmente, la imagen de mi polla durísima, enhiesta como el torreón de un navío, entrando y saliendo frenéticamente de su coño, abierto como los pétalos de los rosales y chorreando por el pleamar de su deseo, no era suficiente; era necesario mas flujo y más polla. Necesitaba que un enjambre de avispas aguijonearan mi pene e hicieran de picha cipote. Necesitaba que la lengua rápida de un percheron abriera la ostra y me entregase la perla, que el enano, el percheron y el faquir acordaran el advenimiento de sus orgasmos para sumar semén a mi semén y desbordar así su esófago de líquido y su corazón de pesar.

Todo sucedió según lo previsto, exceptuando los arrebatados e inesperados gemidos de Ella, que se contorneaba como una anguila mientras la troupe le metía de todo, menos miedo. Sucede que en el fragor de la guerra todo agujero es trinchera, y se me ocurrió que tomar al enano por detrás no estaba de más. Poco podía imaginarme las dignisimas promesas que el enano había hecho a su moribunda madre de mantener la pureza de su orto. Tuve que salir corriendo de aquella casa y esconderme en un laberínto de espejos para evitar las vengativas embestidas de su monstruoso cimbrel elefantiásico, no sin antes deleitarme por última vez con la visión de Ella tumbada boca abajo, desnuda, fatigada y quejicosa, frágil, entregada a mi, con un ramillete de tulipanes en el bul y una sonata de estertores y contracciones coñajidas. Quizá fueran imaginaciones pero me pareció oirla arrancarse por Leonard Cohen y despedirse entonando aquel:
you won me, you won me, my lord.







viernes, 4 de septiembre de 2009

Labio leporino, lengua viperina

Acto primero:
Un fútil autor consevador alemán, antes de palmar, publica un epítome de nulo interés destinado a pasar sin pena ni gloria por las librerias teutonas, antes de su inmediata descatalogación. Un hecho curioso hace centrar toda la atención mediática sobre la infumable composición: un celebérrimo intelectual ha interpuesto una demanda contra el autor y la editorial, y exige que se retire un párrafo concreto del libro en el que, según él, se le alude directa y maledicentemente.
Un tribunal alemán falla inmediatamente a favor del aludido y exige a la editorial Rowohlt la retirada inmediata de ese párrafo, bajo la amenaza de una multa de 250 mil euros. 
Acto segundo:
Algún periodista de sucesos se interesa por el caso y decide investigar la causa de la celeridad en el pronunciamiento del tribunal y el contenido del polémico párrafo. Ante su sorpresa descubre que el párrafo no mencionaba a nadie en concreto.
“…de hecho, uno de los mas afamados intelectuales del pais fue un convencido nazi que deseaba el triunfo de Adolf Hitler y anhelaba la cacareada victoria final”
Acto tercero
La editorial anuncia que recurrirá la sentencia, porque "no se cita en ningún momento el nombre del aludido denunciante. El contenido del párrafo es, además, únicamente una mención anecdótica de un hecho ya pasado". Se inicia una polémica en los medios de comunicación sobre el asunto. El denunciante, que es realmente considerado uno de los intelectuales alemanes más importantes vivos, nunca ha tenido sobre si la sospecha del filonazismo, porque se siente aludido entonces? La polémica se torna en chascarrillo jocoso sobre la vanidad del denunciante. Viñetas en periódicos lo retratan levantando la mano cuando se pregunta a una audiencia inmensa por el intelectual mas grande del país. El denunciante se justifica de la siguiente manera:
–"La acusación es falsa. Mi defecto físico, un labio leporino, hacía imposible que me identificara con la ideología nazi”
Acto cuarto
La editorial contraataca y presenta la siguiente información.
El denunciante del labio leporino tenía 14 años cuando mandó una carta a un amigo suyo, Hans-Ulrich Wehler, en un pliego con el membrete de las Juventudes Hitlerianas, donde ensalzaba el curso de la guerra y admiraba los avances de las tropas del dictador". El propio Hans-Ulrich Wehler, amigo intimo del exnazi confirma la noticia y cuenta que coincidiendo en una fiesta con el denunciante, y despechado por los desprecios a los que le había sometido el intelectual de postín, le mostró la carta escrita lustros atrás y le dijo ‘’recuerdas esto’’?
Al ver la carta, el hogaño intelectual comprometido con la democracia muda de rostro, tiembla, se crispa y se lanza sobre el papel cual felino ante la mirada sorprendida de los asistentes a la fiesta. Su labio leporino no le impide comerse literalmente el papel. Asistentes a la fiesta confirman la veracidad de este suceso.
El putecio falsario del labio leporino, predicante filosófico infatigable, escribe un vergonzante comunicado en el que habla de la juventud … de la dificultad de elección… de la confusión a esa edad etc etc…como tiempo atrás hiciera también el otrora perteneciente a las SS Gunter Grass.
Curioso que el leporino–nazi–labial haya tenido su justo escarnio en este blog antes de conocer su hipocresía, falsedad, doblez, y labialidad leporina. Sí, amigos, estamos hablando del infausto xilofágogo Habermas.